
Mientras que sigamos dándole mayor importancia a lo que vemos que a lo que sentimos,
seguirá la supremacía de la imagen sobre los valores.
Mientras que sigamos dándole siempre mayor importancia a lo que vemos que a lo que escuchamos,
seguirán siendo aceptados los corruptos trajeados y los modelos de belleza enfermizos antes que la educación de quienes educan.
Mientras que sigamos dándole mayor importancia a lo que vemos que a lo que olemos,
seguirá la superindustria de la comida rápida engrasándonos las neuronas para que olvidemos el aroma de un guiso casero o el perfume de una fruta fresca.
Mientras que sigamos dándole mayor importancia a lo que vemos que a lo que degustamos,
seguiremos contaminándonos con bebidas artificiales que nos mantienen la boca ocupada para que no nos llegue una bocanada de aire puro.
Mientras que sigamos dándole mayor importancia a lo que vemos que a lo que tocamos o acariciamos,
valdrá siempre más un objeto como regalo para los niños que el tiempo dedicado a las cosquillas y los mimos.
Pensando...
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